Las seis de la tarde, octavo paciente del día. Miras el móvil entre una sesión y otra para ver quién viene ahora y tienes que alejarlo de la cara para leerlo. En la agenda, dos citas tienen casi el mismo color y no sabes si la de las 18:40 confirmó o faltó la última vez.
Nada de eso aparece en la demostración de un software. Aparece un martes, al final de la jornada. Y todo junto cuesta más atención de lo que parece.
La pantalla también es material de trabajo
Nadie compra una camilla sin tumbarse en ella. Miramos la altura, el acolchado, el ancho. Con el software el criterio suele ser otro: tiene agenda, tiene historia clínica, tiene facturación, el precio encaja. La pregunta «¿puedo leer esto con comodidad a las seis de la tarde?» casi nunca entra en la lista.
Y sin embargo el sistema se abre decenas de veces al día, muchas veces de pie, de un vistazo, con el paciente esperando. La accesibilidad en un software de fisioterapia no es una función para un público concreto. Es lo que decide si una consulta rápida entre dos pacientes dura tres segundos o veinte.
Quién lo necesita (más gente de la que parece)
- Quien ha pasado los cuarenta y pocos. La presbicia llega para todos, normalmente un poco antes de que lo admitamos. Un texto de doce píxeles en el móvil se vuelve un esfuerzo.
- Quien es daltónico. Alrededor de uno de cada doce hombres tiene alguna dificultad para distinguir rojo y verde. En un centro con cinco fisioterapeutas, no es raro que haya uno.
- La recepción. En un centro con movimiento, quien más usa la agenda a menudo no es el fisio, y no siempre es alguien con vista perfecta y el monitor a la altura correcta.
- Quien trabaja a domicilio. El móvil al sol en la acera, el brillo al máximo, y aun así el gris claro desaparece.
- Quien tiene migrañas o mareos. Tratas pacientes vestibulares; sabes lo que el movimiento en pantalla le hace a alguien sensible. Los menús que se deslizan y las transiciones molestan de verdad.
Cuando el color es la única señal
El software de clínica usa mucho color, y con razón: el color es rápido. En Physioly, por ejemplo, cada paciente puede tener su color en la agenda, las citas cambian de aspecto según su estado (confirmada, faltó) y las pantallas de finanzas separan ingresos y gastos en verde y rojo.
El problema empieza cuando el color es la única forma de saber algo. Para quien no separa rojo y verde, «pagado» y «atrasado» pueden ser la misma etiqueta marrón. Y no siempre se da cuenta de que se está perdiendo algo: simplemente concluye que el programa es confuso.
También vale para tus propias costumbres. Si marcas en naranja a los pacientes postquirúrgicos y en morado a los neurológicos, escribe la leyenda en algún sitio. El día que un compañero cubra tu agenda, la clave solo estará en tu cabeza.
Cómo probar la accesibilidad de un software en diez minutos
Sirve para cualquier programa, incluido el nuestro. Hazlo durante la prueba, con tu agenda real: con la agenda vacía todo parece legible.
- Sube el texto a un 125% y abre la vista semanal. ¿Sigue siendo usable o se convierte en una columna estrecha con nombres cortados?
- Busca una cita a la que el paciente faltó y otra confirmada. ¿Hay texto o un icono que lo diga, o solo cambia el color?
- Ábrelo en el móvil, en la calle, de día. ¿Puedes leer la hora y el nombre del paciente sin buscar sombra?
- Intenta ampliar con dos dedos. Muchas aplicaciones instaladas en el móvil bloquean ese gesto, y entonces la única salida es un ajuste de tamaño dentro del propio programa.
- Recorre un formulario solo con la tecla Tab. ¿Se ve en qué campo estás?
- Pregunta si el ajuste se guarda por dispositivo o por cuenta. Cambia mucho en un ordenador de recepción compartido.
Cómo funciona en Physioly
En Physioly está todo en un sitio: haz clic en tu foto, arriba a la derecha, y luego en Accesibilidad. No hay botón de guardar: cada elección cambia la pantalla al momento, porque la única forma de saber si el 125% basta es verlo.
| Opción | Qué hace | A quién ayuda |
|---|---|---|
| Tamaño del texto | 100%, 110%, 125% o 140%: amplía toda la pantalla, no solo las letras | Presbicia, monitor lejano, móviles pequeños |
| Colores para daltonismo | Protanopía, deuteranopía o tritanopía. Corrige los colores para que se separe lo que antes parecía igual | Personas daltónicas |
| Contraste aumentado | Textos y bordes más marcados | Domicilios, pantalla al sol, vista cansada |
| Reducir animaciones | Quita movimientos y transiciones de la pantalla | Migrañas, mareos, sensibilidad al movimiento |
Un detalle sobre los modos de color: no enseñan «cómo ve una persona daltónica», que no le serviría de nada a quien es daltónico. Hacen lo contrario: toman la diferencia que la persona no percibe y la llevan a colores que sí distingue. El panel incluye una fila de etiquetas de ejemplo (pagado, atrasado, pendiente, agendado, evaluación) para que cambies de modo y veas cuál separa mejor para tus ojos.
El ajuste pertenece al dispositivo, no a la cuenta. Fue a propósito: puedes tener el móvil al 125%, donde el texto aprieta, y el monitor de la consulta en tamaño normal, con la misma cuenta. La contrapartida es que en un ordenador nuevo tienes que configurarlo otra vez.
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Sería fácil quedarse en el párrafo anterior. Pero hay límites, y es mejor que los conozcas antes:
- No hemos pasado una auditoría formal de accesibilidad. Physioly no tiene sello WCAG y el uso con lector de pantalla no se ha probado de principio a fin. Si dependes de un lector de pantalla, pruébalo con calma durante la primera semana sin límites antes de migrar tus historias.
- El filtro de color cambia todo, imágenes incluidas. Fotos de piel, cicatrices o hematomas no muestran su color real con un modo de daltonismo activado. Desactívalo cuando el color de la imagen sea información clínica.
- Al 140% en el móvil, las tablas anchas se desplazan de lado. El espacio es el que es; lo que no cabe, se desplaza.
- El paciente no tiene este panel. El menú de accesibilidad está dentro del sistema, para quien trabaja en él. La tarjeta que el paciente abre en su móvil no tiene el botón.
Si alguno de estos límites te afecta, cuéntanoslo. Buena parte de lo que cambia en Physioly sale de lo que los usuarios envían desde el menú «Comentarios y mejoras».
Preguntas frecuentes
¿Cómo se aumenta la letra en Physioly?
Haz clic en tu foto, arriba a la derecha, y luego en Accesibilidad. En «Tamaño del texto» puedes elegir 100%, 110%, 125% o 140%. Toda la pantalla se amplía, no solo las letras, y el cambio se aplica al momento.
¿Physioly tiene modo para daltónicos?
Sí. El mismo panel de Accesibilidad ofrece corrección de color para protanopía (dificultad con el rojo), deuteranopía (con el verde) y tritanopía (con el azul y el amarillo). El filtro redistribuye los colores para que estados y etiquetas que parecían iguales vuelvan a distinguirse.
¿Los ajustes de accesibilidad valen para todo el equipo del centro?
No. Se guardan en el dispositivo donde se hicieron, no en la cuenta. Cada persona ajusta su propio ordenador o móvil, y una misma cuenta puede tener texto grande en el móvil y tamaño normal en el monitor. En un dispositivo nuevo hay que configurarlos otra vez.
¿El modo para daltónicos cambia las fotos clínicas?
Sí. El filtro actúa sobre toda la pantalla, así que las imágenes cambian de color mientras está activado. Cuando el color de una foto sea información clínica (piel, cicatrices, hematomas), desactiva el modo antes de valorarla.
¿Physioly tiene certificación WCAG?
No. El sistema tiene ajustes de tamaño de texto, color, contraste y movimiento, pero no ha pasado una auditoría formal ni se ha probado de principio a fin con lector de pantalla. Quien dependa de tecnologías de apoyo debería probarlo durante los primeros siete días, que no tienen límites de uso.