Ejercicios

Ejercicios para casa: por qué no se hacen

El tratamiento que ocurre en tu sala es una fracción pequeña del tratamiento. El resto debería ocurrir en casa, y lo que dice la evidencia sobre si ocurre es, de forma bastante constante, peor de lo que espera el clínico. Por eso es lo que más rendimiento da de todo el episodio.

Actualizado en septiembre de 2026 9 min de lectura Equipo Physioly

Pregunta en una sala de fisioterapeutas qué proporción de sus pacientes hace el programa de casa tal como se lo pautaron, y las estimaciones rondan la mitad. Lo que dice la investigación sobre adherencia al ejercicio en patología musculoesquelética es bastante menos halagüeño, y el hueco entre la estimación y la realidad es la parte interesante: juzgamos mal porque casi nunca nos enteramos.

El dato de adherencia que no gusta

De una adherencia baja se siguen tres cosas, y solo la primera es evidente.

Todo lo que viene apunta a esas tres cosas, y casi nada cuesta dinero.

El programa es demasiado largo

El error de pauta más común es el volumen. Ocho ejercicios, tres veces al día, son unos cuarenta y cinco minutos de la tarde de una persona, todas las tardes, por algo que todavía no forma parte de su identidad. Se hace cuatro días.

La versión que sobrevive al contacto con una semana real:

Un programa corto que se hace le gana a uno completo que no se hace, y no es una comparación reñida.

Papel, PDF, vídeo, 3D: qué se usa

Todos los formatos le sirven a alguien, y sus fallos son predecibles:

Esa última condición es la que hace casi todo el trabajo. Un vídeo excelente detrás de un acceso que el paciente tiene que recuperar es peor que una fotocopia en la nevera. Lo que decide no es la riqueza del formato: son los pasos que hay entre el paciente y el ejercicio a las nueve de la noche.

Mándate uno a ti

Pauta un programa real, envíate el enlace a tu propio móvil y ábrelo como lo vería el paciente. Esa es la prueba que importa.

Crear cuenta gratis → Sin tarjeta. Los primeros 7 días no tienen ningún límite.

La instrucción que decide si se hace

Casi toda pauta especifica series, repeticiones y frecuencia, y omite las dos cosas que el paciente necesita para continuar:

Las dos van por escrito, en el propio programa, y no solo dichas en la sala. Lo que se dice en la sala se ha ido el jueves.

Saber si lo hicieron

«¿Qué tal con los ejercicios?» al empezar la sesión es una pregunta que produce de forma fiable una respuesta educada, no una verdadera. El paciente no quiere decepcionarte, que es completamente humano y deja la pregunta casi inservible.

Dos maneras mejores:

Progresar sin otra cita

Un ejercicio que se queda igual seis semanas deja de funcionar, biológica y psicológicamente. Pero la progresión suele esperar a la siguiente cita, que puede estar a quince días, así que el paciente pasa media parte de cada intervalo con una carga que ya no hace nada.

Dos cosas que ayudan, y ninguna exige verle:

Cuando el paciente no lee bien

Una parte nada despreciable de los pacientes no te va a decir que le cuesta seguir instrucciones escritas, y ningún formato lo arregla por sí solo. Lo que ayuda: una demostración que pueda ver las veces que quiera, la instrucción leída en voz alta en la sala mientras él la sigue en su propio móvil, y un familiar en el mismo enlace. Uses lo que uses, poder entregarle lo mismo a una hija o a un cuidador importa más que el formato del archivo.

Cómo lleva Physioly los ejercicios, sin adornos

El paciente recibe un enlace personal — enviado por la mensajería que ya usa — que abre en sus ejercicios con una demostración en 3D de cada movimiento, junto a sus próximas citas y un botón de confirmación. No crea cuenta, no instala nada y no hay contraseña. Esto último no es un detalle menor: es la diferencia entre un programa que se abre en la tercera semana y uno que no.

Desde ese mismo enlace puede registrar que hizo la sesión y añadir dolor, esfuerzo y síntomas. Ese registro cae en su historia, así que la sesión siguiente arranca de lo que pasó de verdad y no de lo que recuerde cualquiera de los dos.

Lo que no está:

Si lo que decide es una secuencia automática de recordatorios, una plataforma dedicada de ejercicios lo hará mejor. Si lo que quieres es el programa pegado a la historia, llegando al paciente sin instalar nada y volviendo con lo que de verdad hizo, es esto, y el plan Gratis no cuesta nada para siempre, con la primera semana sin límites.

Relacionado: qué instala y qué no instala un paciente, y la gente que deja de venir sin avisar.

Dudas que nos llegan

¿Cuántos ejercicios debería tener un programa para casa?

Dos o tres al principio, una vez al día, menos de diez minutos y enganchados a algo que ya ocurre en el día del paciente. Ocho ejercicios tres veces al día son unos cuarenta y cinco minutos de la tarde de alguien y suelen hacerse unos cuatro días. Un programa corto que se hace le gana a uno completo que no se hace.

¿Cuál es el mejor formato para las instrucciones de los ejercicios?

El que llegue al ejercicio en menos pasos a las nueve de la noche. El vídeo o el 3D en el móvil se reabren mucho más que un PDF por correo o una hoja impresa, pero solo si no hay un acceso que recuperar. Un vídeo excelente detrás de una contraseña olvidada es peor que una fotocopia en la nevera.

¿Cómo saber si un paciente está haciendo sus ejercicios?

No preguntando qué tal le ha ido, que produce de forma fiable una respuesta educada. Pregunta cuál se ha saltado más: da por hecho que hubo saltos, concede permiso y suele revelar que uno dolía, llevaba demasiado tiempo o no se entendía. Mejor aún, que el paciente registre cada sesión para que llegues a la cita con un registro y no con un recuerdo.

¿Hay que progresar los ejercicios entre citas?

Sí, y dos cosas lo hacen posible sin otra visita. Mete la progresión en la pauta — cuando diez sea fácil, pasa a quince — para que el paciente avance con seguridad por su cuenta, y actualiza el programa a distancia cuando su registro diga que toca. Quedarse seis semanas con la misma carga deja de funcionar biológica y psicológicamente.

¿El paciente necesita una app para recibir sus ejercicios de Physioly?

No. Recibe un enlace personal por la mensajería que ya usa, que abre en sus ejercicios con una demostración en 3D de cada movimiento, sus próximas citas y un botón de confirmación. Sin cuenta, sin instalar y sin contraseña. Desde ese mismo enlace puede registrar que hizo la sesión y añadir dolor, esfuerzo y síntomas, y eso cae en su historia.

¿Dudas?